Quiero ser dueña de la Muerte.

Abriré mis brazos a la muerte, jamás para entregarme a ella como un día quise haberlo intentado. Por el contrario, los extenderé con la finalidad de sentirla, de acariciarla, de poseerla.
Quiero ver cómo sus oscuras cuencas se iluminan por el destello de una lágrima, cómo sus blanquesinos huesos se ruborizan ante mi candidez fingida, cómo su fría manta cobra tibieza ante la calidez de mi cuerpo.
Quiero se dueña de la muerte. Recorrer en el lomo de su caballo los caminos de este mundo, las trochas y senderos hasta las casas más escondidas.
Quiero ser dueña de la muerte. Sentarme a la orilla del mar y ver cómo la mañana despunta y cómo la noche tiende su manto sin importarme lo que pueda pasar.
Quiero ser dueña de la muerte. Ver cómo la luz se escapa de los ojos de aquellos pobres que caigan en sus manos por mis manos y robar su aliento para alimentarme de él.
Quiero se dueña de la muerte. Para sonreír al cielo y al infierno con la misma soltura y tranquilidad
Quiero ser dueña de la muerte. Para no sorprenderme de nada, para no intentar entender el por qué. Sólo dejar que todo pase una y otra vez.
Quiero ser dueña de la muerte. Señora una y mil veces. Sí mi Señor...
Quiero ser dueña de la muerte. Para que no mueras jamás.







brenda-abril dijo
Ahora escucho "Una canción" de "Los de Adentro". Causa el mismo efecto de ésta que te dejé en mi casita...
Un beso gigante...
8 Septiembre 2009 | 08:58 AM