UN CUENTICO LARGO.... COMO PARA EL DESPARCHE
DESDE LA LENTE DE UN CURIOSO LADRÓN (I PARTE)
Por fin en calma... suazzzzz hizo al iniciar la videograbadora.
Sonó el despertador, lo hizo al marcar el minutero las y cuarto luego de las 3:00 am No se oía nada más. El cuarto estaba vacío, la luz se mantenía apagada y la cama aún vestía un hermoso traje azul con mangas blancas.
El Señor que dormía a la cabecera de la cama, colgado de la puntilla de acero que estaba a la derecha de su mano izquierda y a la izquierda de su diestra, mejor dicho al centro y unido a la pared, seguía en su posición erguida de sueño.
Qué decir del vaso azul que noche a noche se llenaba de leche tibia, ahora estaba fría y de amargo sabor -eso decían, eso mostraba el cambiado color ahora amarillento y las grietas formadas por todo el contenido- pero se veía igualmente lleno.
La jarra labrada conmargaritas en cristal mate embuchaba una gran cantidad de agua.
El tapiz que adornaba las viejas paredes tenía unas enredaderas aunque los dibujos no fueran más que algo parecido a una flor silvestre.
Las pantuflas blancas, que aguardaban iniciar su jornada que iba de 3:15 am a 4:00 am, estaban dispuestas y en orden, casi se podría decir que permanecían sonrientes a la jornada que definitivamente no iniciaba igual a las 3650 mañanas anteriores.
Se preparaba la vieja casona para un gran evento... Diez años, se cumplían la bobadita de diez años de la Madre Superiora como directora de ese claustro.
Ya no veía mucho ella, pero es que sesenta y nueve años desgastan el alcance de los sentidos. Sesenta, más o menos diría más que menos, dedicados a leer esa letra menuda y la más menuda de la Biblia - y es que la verdad no conozco ninguna Sagrada Escritura con letra favorable para la vista- tanta lectura ha hecho mella en la retina de la Superiora.
Salía poco, en especial por estos días de infernal calentura - por ser razonable, evito decir que la luna arrojaba tanto calor como el sol mismo a pleno meido día de verano, sólo que sin luz; pero debo confesar que así lo pienso.- La Madre no necesitaba pedir nada; ya era costumbre de Clarissa, su fiel compañera de labores- creo que ella siempre quiso invertir los papeles y ser servida y no servidora- llevaba a la mesa la jarra embuchada de agua para las noches cálidas, el vaso para el agua y la leche tibia para los dulces sueños.
Nunca pasaba de las 7:00 pm con su tarea. Esto lo hacía así siempre, excepto esa noche pues estaba enferma, eso dijo llorando, mientras limpiaba sus llenas fosas, a las autoridades.
El cadáver fue hallado cerda de las 2:00 am por un triste mendigo que dormía en aquella bodega abandonada- ...






lascosasdepepe dijo
que pases un buen fin de semana.
un abrazo.
11 Octubre 2008 | 05:25 PM