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La Coctelera

BRENDA-ABRIL

QUISIERA SER DUEÑA DE LA MUERTE...

Categoría: performance

6 Abril 2011

TU SILENCIO

Abrì las bolsas de tus ojos;

Me perdí buscando en los polvorientos surcos de tus orejas;

Me consumí en la profundidad de las comisuras de tus labios;

y para qué

Sólo encontré hiel,

veneno y muerte.

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24 Mayo 2009

"Te Quiero" mata

Si no te dijera que te quiero, mis palabras serían mi muerte, y no deseo que el amor que te profeso termine matándome. Si mis palabras no salieran por mi boca de seguro, atragantadas en mi garganta terminarían asfixiando esta pobre humanidad, y ya luego muerta, esas palabras asesinas se transformarían en bacterias y como un cáncer se alimentarían de cada centímetro de tejido blando o duro, otras especialistas en líquidos se tomarían mis jugos gástricos, mi sangre, mi saliba, mis mucosidades nasales y vaginales hasta que pronto, de mí no quedara nada.

Es por eso que, a menudo te digo: "Te quiero". No es que no exista otra forma, es que esas dos palabras nacieron para hacerme feliz y terminaron apoderándose de mi destino.

Todo empezó aquella noche en la que cambié de religión, me invitaron al ritual de iniciación pero ni siquiera suponía que era otro dios. Cuando ví su imagen, la verdad no me cautivó mucho, pero al oír su palabra, y empezar a leer del libro sagrado de su vida, supe que quería pertenecer a su congregación para siempre.

En la madrugada, luego de la presentación, me postré ante él, y permití que entrara en mí con fuerza, con dedicación. Y después de algunos rituales más... debió ser el incienso, estoy casi segura... que esas palabras nacieron... nacieron para quedarse.

Desde entonces te busco cada vez que la asfixia llega y casi morada desde un teléfono celular o cuando es posible frente a tí, vuelven a salir: "Te Quiero"

Tags: dios, ritual, vida

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4 Mayo 2009

Dioniso

Cuando todos piensan en dormir, Los Irredentos se reúnen. Buscan estar juntos en un "Canto al Viento" que retumbe así sea sólo en sus mentes a la siguiente mañana con los chillidos de las águilas que se posaron en sus mesas para el deleite nocturno. Para unos, esos sonidos dormitan en su cabeza y despiertan a la mañana siguiente, rompiendo el hipotálamo y desordenando su cúspide marañosa; para otros son el mejor panorama y el más delecioso sabor de la vida, sin recriminaciones, sin lamentos al iniciar otra jornada.

(imagen sacada de yo no sé dónde: http://www.salta21.com/IMG/arton1289.jpg)

Fue la mejor de las noches, o por lo menos una de las dos mejores, de muchas que han pasado desde que la cofradía me brindó el abrigo de su sotana.

La excusa era perfecta para pretender esperar lo mejor de ella. Cómo no exigirlo así si los espacios estaban dados desde hacía tiempo, pero sin planear nada.

Uno a uno entramos por la cueva de la alta montaña, paredes de tierra pisada donde se encerraron aquellos sin saber que descubrirían la hermosura de la misma. Belleza que no estaba en su silencio sino en el rugir que de su centro brotó esa misma noche llena de fantasmas. Era un volcán, sólo ese día lo sabrían, como yo lo supe días antes.

Allí junto a ellos y en ausencia de Alfonsina propusimos con mi compañero de campaña tomar su lugar.

Antes de que la dueña de la noche,Alfonsina, llegara y, cansada de recorrer con guía turístico el lugar, emprendí con él un viaje por las profundidades y hallamos una gruta más tranquila, cómoda, pero poco prudente, eso no importó a la hora de dar rienda suelta a la aventura, se jineteó, se escaló, caída de rodillas, hasta golpes que no pudieron faltar, se suplicó y hasta se negó el paso por ciertos recorridos. Otro turista que halló el túnel nos hizo devolver a la concentración principal.

Apareció Alfonsina y todo empezó de acuerdo al programa que no existía, la hora más tarde de la pensada. Las aves aferradas a la madera batían sus alas para ser besadas en sus picos por extraños que las acariciaban sin problema y con fervor.

Las fogatas se apagaron por un momento, pero no hubo temor, iniciaría el ritual. Alfonsina apareció y junto a su esposo y su amante nos entregó una vida que no nos importaba pero que habíamos perseguido como  cuota inicial. Ella dueña del espacio que osábamos pisar se posó frente a mí y quiso escalar, dió el primer paso apoyándose en mi compañero de ruta, se sonrió,  se devolvió. Marcó así el punto tangencial entre su círculo y mi hexágono. Él sería su diámetro y mi mayor diagonal. Él ya bastante motivado empezó a palpar la gruta conquistada y presionado por los demás que ni lo notaban dejó de escudriñar.

Alfonsina, Alfonsina, acalló su melodiosa voz, su imponencia se perdió, un leve fantasma vive desde entonces en el recuerdo. Ella... ella, la que yacía para dar vida a Alfonsina, renació con unos cuantos rones y qué se yo... pero esa forma de florecer generó energía que ayudó a avivar la llama del volcán que ya había iniciado su actividad

La hermosura que entregan las águilas en su revolotear engendraron una nueva necesidad de experiencia, otra ruta, los mismos caminantes, tres toques que anunciaban su llegada... y de nuevo la posesión, la inclinación, el placer por conquistar y ayudar a conquistar; un algibe era el elemento sorpresa. Se disfrutó, y refrescó el ambiente dando nuevas fuerzas para asumir el viento que sopla más fuerte entre más se sube.

Volver al grupo con una adrenalina que nadie puede entender, pero que impulsa a ir tras de más.... Nuevos retos y el cuerpo se transforma para poder alcanzar el objetivo... el volcán bulle, lo hace con fuerza, quema inclemente al que se aproxime buscando un reto que no logra conquistar, Alfonsina te quemaste... te quemaste y disfruté de mi tranquilidad, volviste a marchar...quemaba tanto que los menos fuertes salieron ahuyentados del lugar, buscaron refugio entre las sábanas para no ser tocados por ese magma, se conformaron con las pobres pálidas velas de cera que avivan su vida.

Dentro de él, donde el viento canta a fuerza de calor, los omnipotentes y sus idólatras. Los unos actuaron ante los retos de los otros para demostrar su grandeza. Y las águilas nocturnas se espantaron y volaron del lugar. Así salieron unos y otros, pocos quedaron luego de la explosión final.

Como rocas incandescentes, partieron los dueños de la noche,  Lucifer y Valeria llevando su calor a cada esquina y hasta terminar de rodar en un paraje bondadosamente solitario que sólo dejó de brillar hasta cuando ellos agotaron su energía...  de nuevo el algibe para extasiar... hay que regresar...

De nuevo allí, expectante de una llamada que me rescate y bueno... volver a casa luego de un programa que estuvo bien sin programar. Qué pasó con Karoll esa noche? no llegó al lugar, Brenda y Valeria se juntaron solas y se despidieron cuando Brenda huyó porque Valeria empezó a quemar.

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Sobre mí

Mi corazón se declara en franca rebeldía cuando me aconsejan que te olvide... yo quiero amarte... tú quieres que te ame??? me lo pregunto una y otra vez... siento miedo de una respuesta, siento miedo del silencio... pero ya ves... lo he preguntado... te quiero

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